Producto defectuoso: cómo reclamar con la garantía legal de 3 años
Compras un electrodoméstico, un móvil o un par de zapatos y a los pocos meses falla. Vuelves a la tienda y te sueltan alguna de las frases de siempre: "eso es mal uso", "ya no está en garantía" o "tienes que hablar con el fabricante". La mayoría de esas respuestas son falsas o incompletas. La garantía legal es un derecho que te da la ley de forma gratuita, responde de ella la tienda donde compraste (no el fabricante) y en los productos nuevos dura tres años. Esta guía te explica qué cubre exactamente, cuánto tiempo tienes y cómo reclamar cuando te ponen pegas.
Qué es la garantía legal (y en qué se diferencia de la comercial)
Conviene separar dos cosas que suelen confundirse:
- Garantía legal. Es la que impone la ley a cualquier vendedor. No hay que pagar por ella, no depende de que guardes ninguna tarjeta y protege frente a lo que la norma llama "falta de conformidad": que el producto no sea el que compraste, que no funcione como debería o que se estropee antes de lo razonable por un defecto que ya traía.
- Garantía comercial. Es la que ofrece de forma voluntaria el fabricante o la tienda como extra (por ejemplo, "cinco años de garantía" en una lavadora). Nunca puede recortar tus derechos legales: se suma a ellos, no los sustituye.
El marco lo fija el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (Real Decreto Legislativo 1/2007), reformado en profundidad por el Real Decreto-ley 7/2021, de 27 de abril, que traspuso las Directivas europeas 2019/770 y 2019/771. Esa reforma es la que amplió los plazos que ves más abajo.
Cuánto dura la garantía
Para los contratos celebrados a partir del 1 de enero de 2022:
- Productos nuevos: tres años desde la entrega.
- Contenidos y servicios digitales: dos años.
- Productos de segunda mano: vendedor y comprador pueden pactar un plazo de garantía menor al general, siempre por escrito.
Hay otro plazo distinto que casi nadie conoce y que juega a tu favor: una vez que el defecto se manifiesta, dispones de cinco años para reclamar (antes eran tres). Es decir, no pierdes el derecho por dejar pasar unas semanas.
Aun así, un consejo práctico por encima de la teoría: comunica el problema a la tienda cuanto antes y por un medio que deje constancia (correo electrónico, formulario, hoja de reclamaciones). Cuanto más tardes, más fácil es que te acusen de haberlo provocado tú.
La clave que cambia quién tiene que demostrar el defecto
Este es el punto que más partidas gana. La ley presume que, si el producto falla durante los dos primeros años, el defecto ya venía de origen. Dicho de otro modo: no tienes que demostrar nada; es la tienda la que tendría que probar que el fallo lo causaste tú (un golpe, mal uso, etc.).
A partir del tercer año esa presunción desaparece y sería el consumidor quien tendría que acreditar que el defecto existía desde el principio, algo más complicado pero no imposible.
Por eso la excusa de "eso es mal uso" no basta: si estás dentro de esos dos primeros años, quien afirma el mal uso es quien tiene que demostrarlo.
Qué puedes exigir, y en qué orden
La ley establece una escalera de soluciones. No puedes saltar directamente a "devuélveme el dinero" salvo en ciertos casos:
- Primero: reparación o sustitución. Eliges tú entre las dos, salvo que una sea imposible o desproporcionadamente cara para el vendedor. Debe hacerse en un plazo razonable, sin gastos para ti (envío, mano de obra y materiales incluidos) y sin causarte mayores inconvenientes.
- Después: rebaja del precio o resolución del contrato (devolución del dinero). Puedes acudir a esta segunda opción si la reparación o sustitución no se hace en plazo razonable, si el problema persiste tras el intento, o si el defecto es grave.
La devolución íntegra no siempre procede a la primera, pero si te reparan una y otra vez el mismo fallo o se pasan de plazo, tu posición para exigir el reembolso se refuerza mucho.
Además, la reforma obliga a los fabricantes a disponer de piezas de repuesto durante diez años desde que el producto deja de fabricarse, un dato útil cuando la tienda alega que "ya no hay recambios".
Cómo reclamar paso a paso
1. Reúne la prueba de compra
Ticket, factura, confirmación del pedido o el cargo en la cuenta. La garantía legal no depende de conservar la caja ni el embalaje: basta con acreditar dónde y cuándo compraste.
2. Reclama primero a la tienda por escrito
Explica qué falla, desde cuándo y qué solución pides (reparación, sustitución, rebaja o devolución). Hazlo por un canal que deje rastro. Guarda copia de todo: será tu munición si el asunto escala.
3. Pide la hoja de reclamaciones si te dan largas
Todos los establecimientos están obligados a tenerla. Rellenarla no es un trámite decorativo: se traslada a la administración de consumo de tu comunidad autónoma, que puede mediar e incluso sancionar al comercio.
4. Acude a consumo o a una junta arbitral
Las oficinas municipales de información al consumidor (OMIC) y las juntas arbitrales de consumo ofrecen una vía gratuita y sin abogado para resolver el conflicto. El arbitraje de consumo es rápido y su resolución es vinculante para las dos partes.
5. Reclamación judicial como último recurso
Si nada de lo anterior funciona y el importe lo justifica, queda la vía judicial. En cantidades pequeñas el procedimiento puede plantearse sin necesidad de abogado ni procurador, aunque contar con asesoramiento aumenta las probabilidades de éxito y de recuperar también los gastos.
Errores que te dejan sin derechos (y que puedes evitar)
- Creer que la garantía la da el fabricante. Frente a ti responde la tienda vendedora. Que ella luego se entienda con el fabricante no es tu problema.
- Aceptar sin más un "es mal uso". Dentro de los dos primeros años, esa carga de la prueba es de la tienda.
- Reclamar solo de palabra. Sin constancia escrita, tu versión vale poco si hay que discutir plazos.
- Confundir el desistimiento con la garantía. Devolver algo porque simplemente no te gusta (derecho de desistimiento, habitualmente 14 días en compras online) es distinto de reclamar un defecto, que puedes hacer durante años.
Cuándo conviene un abogado
Para un móvil o una freidora, las vías de consumo suelen bastar. Merece la pena buscar asesoramiento legal cuando el importe es alto (vehículos, maquinaria, reformas, muebles a medida), cuando el defecto te ha causado un daño añadido, o cuando la empresa ignora sistemáticamente tus reclamaciones. Un despacho puede valorar tu caso, dirigir la reclamación y reclamar también los gastos ocasionados.
Si tu problema no es un producto sino otro asunto de consumo, te interesan más estas guías: cómo actuar frente a las cláusulas abusivas en hipotecas, cómo reclamar una tarjeta revolving con intereses de usura, qué hacer si has sido víctima de una estafa por internet o cómo reclamar la compensación por un vuelo cancelado o retrasado.
Preguntas frecuentes
¿La garantía es de dos o de tres años? Para los productos nuevos comprados desde el 1 de enero de 2022, tres años. Los contenidos y servicios digitales mantienen dos años.
¿Tengo que conservar la caja o el embalaje? No. Solo necesitas poder demostrar la compra (ticket, factura o justificante de pago).
Se ha estropeado a los dos meses y me dicen que es mal uso. ¿Qué hago? Durante los dos primeros años se presume que el defecto es de origen, así que es la tienda quien tiene que probar el mal uso. Reclama por escrito y, si insisten, usa la hoja de reclamaciones.
¿Puedo pedir directamente que me devuelvan el dinero? Por norma general, primero procede la reparación o la sustitución. La devolución llega si esas soluciones no se cumplen en plazo, el fallo persiste o el defecto es grave.
¿Y si compré el producto de segunda mano? Sigue existiendo garantía legal, aunque el vendedor y tú podéis haber pactado por escrito un plazo menor al general.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el asesoramiento de un profesional. Si necesitas ayuda para reclamar un producto defectuoso o cualquier otro asunto de consumo, en DameUnAbogado te ponemos en contacto con abogados especializados cerca de ti.
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